La arboleda perdida

Planète terre végétaleSi hubiera sido posible la obtenión de una foto aérea del termino municipal de Dos Hermanas en el SXVIII, el color predominante hubiese sido el verde.

Señala Luís Lobo en su libro: Dos Hermanas. Siglo XVIII: Economía y Sociedad, “ Al noroeste y como a una legua de distancia existía una masa arbolada constituida por los troncones de Quintos, que lindaban al norte con su dehesa y suerte de sembradura, seguidos por los del Heredamientos de Quintos de la Iglesia Patriarcal y finalizados por los de la iglesia de San Clemente. También perteneciente a la Iglesia hispalense  y en medio de una amplia dehesa se está procediendo al plantío que será el germen de la famosa hacienda de La Torre de Doña María”.

También nos describe los olivares de Venta Bermeja, las extensiones olivareras y de pinos camino de Utrera, las grandes masas olivareras al sur, en el camino de Los Palacios, con estacadas de primera  en las haciendas señeras de Ibarburu, Bertendona, la Florida, El Cuervo y Pie de Gallo  y  por último, las marismas y dehesas en dirección a Coria

Nos habla el autor de “la primacía en el paisaje de los árboles, que viene dada por los cultivos de olivar, agrios y frutales y por los plantíos existentes en las dehesas y el pinar. En conjunto, más de la mitad del municipio ofrecía una imagen de frondosidad arbórea”.

Sabido es que en el SXIX el frescor del vergel de las huertas de Dos Hermanas atrajo como ciudad de veraneo a los sevillanos que huían de las calores de la ciudad, la villa mantenía intacto su patrimonio verde.

Es a mediados del SXX cuando se inicia la desforestación que continúa imparable hasta nuestros días. La caida de la aceituna de mesa propició el sacrificio de masas de olivar a favor del cultivo del cereal, la inclusión de Dos Hermanas en el plan de desarrollo industrial transformó el paisaje de huertas y haciendas en zona industrial y el crecimiento urbano sustituyó árboles y  campo por cemento y hormigón.

La foto que nos ofrece hoy google map de nuestro término es parduzca, sólo el bastión verde de la Corchuela y poco más ha permanecido intacto.

Los árboles existieron en nuestro planeta mucho antes que las personas, son seres autónomos que no nos necesitan. Sin embargo nosotros no podríamos vivir sin ellos.  Curiosamente somos al mismo tiempo sus parásitos y sus depredadores.

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