Bandolero

bandolero sentado

Apenas contaba veinticuatro años cuando Diego Corrientes Mateo, el bandolero que según la leyenda robaba a los ricos para ayudar a los pobres, fue llevado a la horca un Viernes Santo del año  1781 en la sevillana Plaza de San Francisco, lugar  en donde habitualmente se realizaban los ajusticiamientos.

Diego Corrientes comicBien por su muerte prematura, por los vientos del Romanticismo de la época que idealizaron la figura del bandolero, por ser un personaje del pueblo, nacido de jornalero,  o tal vez porque hubiese algo de cierto en sus hazañas, la figura de Diego Corrientes se convirtió en leyenda y dio pie a narraciones que se iban transmitiendo de unos a otros, despertando el personaje las simpatías y admiración de muchos y dando pie a romances, literatura de cordel, poemas, y con el tiempo tiras de tebeos y hasta una película de cine en 1959, casi doscientos años después de su muerte.

Más allá de la leyenda, ¿qué sabemos del bandolero?

bandolero caraContamos por ejemplo con una descripción física: “Tenía dos varas de cuerpo, blanco, rubio, ojos pardos, grandes patillas de pelo, algo picado de viruelas y una señal de corte en el lado derecho de la nariz”, esta descripción se conserva en el expediente de prisión del bandolero, redactado por Bruna, su máximo perseguidor y causante de su captura y personaje que indirectamente lo vincula con Dos Hermanas, ya que algunas de las leyendas que envuelven a estos personajes acontecieron aquí.

Resulta casi imposible describir al personaje sin recurrir a la literatura de la época, así el padre Luis de Coloma, en su obra “Recuerdos de Fernán Caballero”, describe a Diego Corrientes como “un hombre en la plenitud de su vida, de hermosas facciones y cuerpo robusto; dotado de esa elegante flexibilidad que tan airosos hacen a los campesinos andaluces”. Con respecto a su vestimenta se reconoce que lucía impecable “uniformidad” de bandolero, ataviado con todos los elementos que caracterizan tan ilícita ocupación y como arma gustaba utilizar de un trabuco corto de ancha boca, conocido como “naranjero”.

Nacido en Utrera (Sevilla) el día 20 de agosto de 1757, comienza sus andanzas en las provincias de Sevilla y Badajoz. Se dedicó preferentemente al robo de caballos y yeguas para, más tarde, venderlos en Portugal.

Cuentan las leyendas que en varias ocasiones se cruzaron los caminos del bandolero y del entonces juez y gobernador de Sevilla, D. Francisco de Bruna y Ahumada, conocido popularmente como “el señor del gran poder” quien poseía para su descanso una finca en Dos Hermanas en los parajes de “La Serrezuela”, el episodio más conocido está también recogido por el padre Coloma y nos narra que el bandolero atracó el carruaje en el que viajaba Bruna y que llegó a colocar su bota en la ventanilla del mismo para que el funcionario se la atase, sometiéndolo a humillación y que de este episodio nació una profunda animadversión que hizo de Bruna el gran enemigo que puso precio a la cabeza del bandolero y lo convirtió en su incansable perseguidor.

Santos Torres  apunta en un detallado artículo que la persecución de Bruna no tenía nada que ver con historias novelescas y que su objetivo al capturar bandidos no iba más allá del cumplimiento de unas frías estadísticas.

bandoleros a caballo

Sea como  fuere, lo cierto es que  en 1780, Carlos III por medio de Francisco de Bruna y Ahumada, ordena la captura, vivo o muerto,  de Diego Corrientes Mateo, ofreciéndose una suma de hasta doscientos mil ducados,  importante cantidad considerando que sobre el bandolero no pesaba ningún crimen de sangre.

Ante el acoso de las autoridades, Diego huye a Portugal en donde es finalmente apresado. Fuertemente custodiado es trasladado a la cárcel de Badajoz para, posteriormente, ingresar en la de Sevilla, donde esperó a ser juzgado el día 25 de marzo de 1781 siendo condenado a “ser arrastrado hasta el patíbulo, ahorcado y descuartizado, exponiéndose sus despojos por los caminos”.

Cuentan  que su cabeza, encerrada en una jaula,  estuvo expuesta en una venta cercana a Utrera en un lugar conocido como  “Las Alcantarillas” y que posteriormente fue enterrada en Sevilla, concretamente en la Iglesia de San Roque.

Para saber más:

El bandido y el magistrado (1776-1781)/ José Santos Torres en Revista de Feria 1985 (Dos Hermanas)

Diego Corrientes en la Serrezuela/ José Mª Alvarez Sarmiento en Revista de Feria 1985 (Dos Hermanas)

http://bandoleroromantico.blogspot.com.es/2010/04/diego-corrientes.html

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