1913

Cristo VeracruzLos que la pasada noche del viernes estuvimos en la capilla de San Sebastián, tuvimos la oportunidad de pasear por la Dos Hermanas del año trece conducidos por Pedro Sánchez Núñez y Jesús Barbero, dos prestigiosos investigadores locales.

Pedro nos habló de un pueblo de calles sin pavimentar que apenas alcanzaba los 10.000 habitantes, con dos colegios de niñas y dos de niños en cuyas puertas  los regidores municipales se empeñaban en que no se blasfemara, disponía el ayuntamiento de un carro para la recogida de basura tirado por un mulo y cuatro serenos paseaban las calles por la noche.  Existía alumbrado eléctrico público, aunque a la  empresa Sevillana  le resultaba complicado cobrar facturas de un ayuntamiento empobrecido  que aprobó rebajar los sueldos a los funcionarios, entre otras medidas de ahorro,  para paliar la crisis reinante.

El alcalde era el médico Federico Caro, del partido Liberal, quien fallecería a finales de ese mismo año, su yerno Juan Antonio Carazo también se encontraba como concejal  de los liberales y en el bando conservador adquiere este año especial protagonismo la figura del concejal o regidor, como se conocía entonces, Aguilar por sus continuas intervenciones y protestas en las reuniones del ayuntamiento.

En 1913 no salió la Romería de Valme, pero sí se celebró el carnaval, aunque bajo la prohibición de que no saliesen personas enmascaradas por la noche

En estos primeros años del siglo, la clase media prosperaba al amparo de la industria aceitunera, en el ayuntamiento se turnaban liberales y conservadores, y cada vez que entraba un bando cambiaban a los funcionarios,  pero los movimientos obreros liderados por la CNT eran cada vez más fuertes, de hecho en este año se produce una huelga salvaje de toneleros,  de manera que el ayuntamiento se ve obligado a reclamar refuerzos a la guardia civil, quedando reflejado en las actas que en los meses de octubre y noviembre hay un desembolso importante para sufragar gastos de alojamiento y manutención de más de 150 efectivos.

Sin embargo, es en este año de crisis cuando terminan las obras de reforma de la capilla de San Sebastián de cuyos antecedentes e historia nos hablaría  Jesús Barbero apoyando su exposición con  imágenes.

Especialmente interesante resultó  un plano de la época, que mostraba  la ubicación de la antigua ermita  rodeada de huertas, la del Lanero, la de la Jerezana, la Huerta de Santa Ana y de un incipiente barrio de San Sebastián que comenzaba a construirse.

Expuso  el historiador que para la rehabilitación de la capilla coincidieron los intereses de un grupo de personas que por distintos motivos-unos más altruistas y otros, menos- aunaron esfuerzos para sacar las obras adelante: Dª Juana González, viuda de Alpériz, D. Federico Caro, D. Manuel Andrés-Traver, D.Antonio Romero Montes, el maestro de obras Hidalgo Carret , cuyo nombre aún conserva la plaza cercana, todos fueron evocados en la capilla de San Sebastián siendo testigo el Cristo de la Veracruz y todos los que allí estuvimos.

 El acto terminó al filo de las once, al salir,   la silueta de la capilla recortada en la fría noche de noviembre,  parecía diferente a los ojos, poseía el valor añadido de la historia y del conocimiento de los hechos allí acontecidos.

Los pasos resonaban en una calle de San Sebastián desierta que no parecía la misma sin el bullicio de los comercios, escaparates de cristal y suelo húmedo y resbaladizo con una pátina de relente,  en mi mente resonaron ecos de las palabras hacía poco pronunciadas: _Las ermitas al culto de San Sebastián solían edificarse a las afueras de los pueblos para que el santo protegiese a sus gentes de fieras y alimañas

ermita en el campo

DENTRO DEL PROGRAMA DE ACTIVIDADES DE CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO, EL PRÓXIMO VIERNES, 29 DE NOVIEMBRE,  CONFERENCIAS DE LOS HISTORIADORES GERMÁN CALDERÓN  Y JAVIER  MENA.

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