La extraña pareja

Museo Arqueológico de Sevilla. España.

Museo Arqueológico de Sevilla. España. (Photo credit: Rafael d

Se rumoreaba por los pasillos del Arqueológico de Sevilla, que uno de sus directores,  Juan Lafita,  estaba tan prendado de Orippo, que llegó a sobrevolar el yacimiento en globo aerostático para poder realizar fotos y visionarlo desde el aire. Fue él, quien en 1928, descubrió muy cerca de la Torre de Los Herberos el grupo escultórico de un hombre y una mujer sin cabezas, sentados y cogidos de una mano.

La escultura pasó a conocerse  popularmente como “El matrimonio de Orippo”.

¿Quienes fueron ellos? ¿Existieron en la vida real o fueron producto de la mente del artista? ¿Adonde fueron a parar sus cabezas mutiladas? ¿Qué expresión tendrían sus rostros? ¿Qué tipo de peinado o tocado llevaría ella?

Un grupo de animadores se atrevió a recrear sus vidas en la sala XI del museo en el que duermen, el título de la obra: “Escenas de un matrimonio romano”, pero la verdad es que un halo de misterio rodea a la pareja y a las circunstancias de su hallazgo en una trinchera abierta a poca profundidad  junto con un capitel jónico muy cerca de la torre. ¿Porqué Lafita en vez de llevarlas al Museo las deposita en el Cortijo de Tixe en donde permanecen hasta 1944? ¿Quien fue el escultor de esta pieza única en la antigua Turdetana? ¿A qué periodo pertenece? Si se trata de una escultura fúnebre ¿Adonde fue a parar el epitafio que nos desvele quienes fueron los esculpidos?

Los estudios de los expertos apuntan a que esta escultura tallada en piedra caliza  de dimensiones algo inferiores a lo normal, podría haber formado parte de un complejo funerario de mayor envergadura, situándola cronológicamente entre los siglos I y II a. C.

Puesto que no todo el mundo podía costearse un sepulcro de tales características, sus propietarios pertenecerían a la clase más rica de Orippo, una familia que decidió erigir un monumento para perpetuar su memoria entre los vivos a través de la imagen, una forma de combatir el olvido y estar en cierta forma presente en el mundo de los vivos.

Ella viste túnica larga cubierta por un manto cruzado y él túnica corta abrochada con fíbula sobre el hombro, luce un gran anillo en su dedo anular.

La mujer de la estatua reposa la mano derecha sobre la rodilla del hombre y él estrecha con su mano izquierda la de su compañera y así permanecen en la sala XI del Museo Arqueológico de Sevilla, admirados por todos los visitantes como una de las piezas más emblemáticas de la colección.

Para saber más:

“El matrimonio sedente de Orippo” de Manuel Camacho en: Mus-A: Revista de los Museos de Andalucía, nº 11

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